Estos días he leído a muchos idiotas quejándose de que haya personas buscando a un perro. Pero, curiosamente, no he visto a nadie quejarse de que haya perros buscando personas.
Sus argumentos, por llamarlos de alguna manera, no pueden ser más absurdos:
-"No hay que humanizar a los animales". Buscar a un perro perdido no es humanizarlo.
-"Las personas son lo primero". Las ambulancias, los sanitarios, bomberos, policías, guardia civil, forenses... están atendiendo a las personas primero, segundo y tercero. Al perro lo buscan voluntarios.
-"No hay que malgastar recursos en un perro". La gente que se desplazó al lugar pagó sus gastos de su bolsillo.
-"Tiene un familiar en la UCI y se preocupa por el perro". Su familiar está bien atendido en el hospital y no puede hacer nada por ella, si que puede salvar la vida del perro si lo busca. De hecho, buscar al perro es ayudar a su hermana: no es lo mismo que despierte y se encuentre al perro esperándola, a que despierte y lo encuentre muerto.
Por suerte, los voluntarios han tenido éxito y el perro ya está con su familia. Ahora solo falta que, toda esa gente que defiende en redes lo maravillosos que son los animales, se den cuenta de que es un animal maravilloso lo que tienen en el plato.




