Este libro es como uno de esos perros con la cara arrugada que los miras y piensas "el pobre es tan feo, que hasta lo encuentro mono de lo feo que es". Este libro es tan aburrido y absurdo, que te acabas divirtiendo de tan ridículo. Mucha gente lo ama y no entiendo porqué.
Lo leí porque mucha gente lo recomienda, en plan "es una obra muy profunda y filosófica". Bueno, no lo es tanto. Hay dos personajes secundarios, un jesuita y un masón, que se pasan el día discutiendo en plan: el jesuita dice que no hay nada superior a la moral cristiana, que debe ser la guía de la humanidad, y el masón le contesta que la iglesia lleva siglos quemando gente en la hoguera y ha retrasado el avance científico de la humanidad. Alarga esta conversación 30 páginas, repítela una docena de veces y ya tienes el 40% de la novela. Otro ejemplo es cuando van de excursión por la montaña y se pone a llover. Todo el mundo abre su paraguas, menos el jesuita, que dice que son una panda de cobardes, que protegerse de la lluvia es signo de debilidad, y que el paraguas es un símbolo de la decadencia de occidente. Si crees que eso es un comentario filosófico profundo, lee la novela. A mí me parece más propio de un cripto bro que se levanta a las 5 de la mañana para hacer burpees porque cree que eso le hace más macho.
El protagonista también es muy dado a reflexiones "profundas". Su tema favorito es el tiempo. ¿Alguna vez esperabas que sonase el timbre del colegio para salir al patio, y te pareció que los minutos duraban horas? ¿has mirado al calendario y te has preguntado como es que ya estamos en verano, si parece que Navidad fue la semana pasada? ¿te aburres tanto en el trabajo que todos los días parecen iguales, como si vivieras en un eterno presente? ¿te miras al espejo y te preguntas donde carajo se fueron los últimos veinte años? Pues ya has hecho las mismas reflexiones "profundas" que el protagonista, sin necesidad de unas vacaciones en los Alpes suizos.. Eso supone otro 40% de la novela.
El otro 20% es la historia propiamente dicha. Alerta de spoiler, si aún no te he quitado las ganas de leerla, detente aquí. Si tienes curiosidad, pero no quieres sufrir a través de 1.200 páginas, continua.
Resumen corto: Hans es un gandul y el sanatorio es una secta.
Resumen más largo: Hans es un joven ingeniero que, al terminar sus estudios, decide visitar a su primo antes de comenzar el trabajo. Su primo está ingresado en un sanatorio en los Alpes porque tiene tuberculosis. Hans planea unas vacaciones de tres semanas y acaba quedando se siete años. Nada más llegar el médico le dice que es anémico, que se le nota en el color de la piel; Hans contesta "la verdad es que no me gusta trabajar, lo encuentro una actividad agotadora, me siento mucho más a gusto cuando no hago nada". Así que aprovecha las vacaciones para descansar como un enfermo más: los pacientes se dan banquetes cinco veces al día, tres veces al día caminan media hora por la montaña, y después se echan la siesta dos horas en el balcón de su cuarto, para respirar aire puro. Además se toman la temperatura seis veces al día.
Cuando le llega la hora de partir resulta que se ha acatarrado (por dormir en el balcón a 11º), tiene una temperatura de 37'6, que el médico considera gravísima, y le ordena permanecer un mes entero en cama para recuperarse. Hans acepta encantado, y a partir de ahí, ya no lo sacas ni con agua hirviendo. Incluso cuando, años después, el médico se harta de él y le da el alta, el tipo encuentra razones para quedarse.
Durante esos siete años pasan muy pocas cosas, pero las que ocurren son bastante absurdas: Observa a los demás pacientes y piensa que todos son estúpidos, feos, y tienen mal gusto en vestir. Se hace amigo del masón y del jesuita y se divierte viéndolos discutir por todo. Se enamora de una paciente rusa que se sienta cerca de él en el comedor, pero no se atreve a hablar con ella y se pasa meses mirándole fijamente la nuca. Cuando ella se marcha se queda con su radiografía de los pulmones y la huele a escondidas. Se compra libros para estudiar mientras está tumbado en el balcón, su tema favorito es la astrología, y acaba enamorado de los caldeos, que la inventaron. Su primo nunca le escucha cuando habla porque le importan un carajo los caldeos. Hans mira fijamente su reloj de bolsillo y reflexiona sobre el paso del tiempo. Dos hombres discuten por un tema de cuernos y se tiran mutuamente del bigote. Un matemático intenta resolver la cuadratura del círculo y le gusta recitar los primeros 200 decimales del numero pi. Su primo acaba muriendo de tuberculosis y Hans, que lleva 500 páginas reflexionando sobre todo, ahora no reflexiona nada. Los pacientes se aburren y se ponen a jugar con una ouija, se les aparece el fantasma de un poeta que les recita un poema, deletreándolo letra por letra; después de una hora los pacientes se aburren y le dicen al fantasma que ya es suficiente, el fantasma se enfada, apaga la luz y le tira del pelo. Hans se pierde en la nieve mientras esquía, sufre alucinaciones, y reflexiona sobre la vida y la muerte; encuentra el camino a casa y se da cuenta de que solo estuvo perdido media hora. El médico compra un tocadiscos para tener a los pacientes distraídos; Hans decide que los demás son idiotas, que no sabrán manejarlo y romperán los discos, así que se hace El Amo del Tocadiscos, se guarda la llave en el bolsillo, porque le sale de las pelotas, y todo el que quiera escuchar música tiene que buscarlo para que lo encienda. Cuando todos duermen, Hans baja a escondidas al comedor para escuchar opera. Hans reflexiona sobre la música. Hans sueña que es un fauno con patas de cabra que toca la flauta y baila sobre un prado lleno de flores.
Cuando la novela lleva un tercio, poco más o menos, ocurre mi escena favorita: su tío (que lo ha criado, porque Hans es huérfano) decide subir a ver que pasa con su sobrino, que lleva ya año y medio en el sanatorio, aunque estaba sano cuando subió. Cuando se encuentran en la estación, le dice "Te veo muy bien, cuando vuelva a casa te vendrás conmigo", y Hans piensa "¿Volver a vivir en la llanura, entre gente ignorante que no comprende la forma correcta de vivir, la importancia de dormir en el balcón y tomarse la temperatura seis veces al día?". El médico saluda al tío igual que hizo con Hans, le dice que está muy pálido, que seguro que tiene anémica, que aproveche que está allí para descansar. Durante una semana, cada vez que intenta concertar una entrevista con el doctor para hablar de la alud de su sobrino, se hace el loco y le da largas; mientras espera, vive como los demás pacientes, dando paseos y echando siestas. Al final, empieza a estornudar, porque de tanto dormir en el balcón ha pillado un catarro. Entonces el médico al fin lo recibe. No sabemos de que hablan, pero cuando Hans se levanta a la mañana siguiente su tío ha desaparecido, con todas las maletas, sin despedirse siquiera.
Ahí fue donde me di cuenta de que la novela no trata sobre filosofía, ni sobre el tiempo, ni sobre la decadencia de occidente: es la denuncia de una secta. A la gente que entra le lavan el cerebro para que se quede, y muchos lo hacen... para siempre. Hans solo se marchó porque empezó la guerra. Lo bueno es que, no es que lo diga yo, es que lo dice el propio autor en el epílogo. Estuvo en un sanatorio de visita a su esposa enferma, vio un ambiente extraño, el doctor le presionó para que se quedase, pero no lo hizo, y en su lugar decidió escribir el libro "como aviso de los peligros de una cura de reposo". El tío, que es mi personaje favorito, representa al propio autor, que vio lo que había y se largo pitando, antes de que lo absorbiese la religión del Termómetro Sagrado.
"La enfermedad es la verdadera libertad". Hans, el gandul que finge estar enfermo para no trabajar.
"Y un cuerno". Liebreblanca, que está enferma de verdad, pero no tiene privilegios burgueses y va a trabajar todos los días.


